Hoy he utilizado las últimas gotas
del perfume que me regalaste.
En mi mente aquel papel azul que lo
envolvía, el recuerdo de cómo mis dedos atrapaban nerviosamente la cinta
plateada que lo adornaba, de cómo mis dedos deshacían su lazada bajo tu atenta
mirada. Esa mirada que me hipnotiza, esa mirada que me hace esclava de ti.