miércoles, 20 de noviembre de 2013

Catedral

Y dos pasaron a ser una sola, después una sola pasó a ser dos, y luego dos más. Y así se multiplicaron en ascendente progresión. Piezas de una magnífica obra que respondían al código secreto gestado en aquella primera fusión. Luna tras luna, hasta alcanzar la décima, cada una adoptó su forma y cada una ocupó su lugar.