martes, 29 de diciembre de 2015

Mi burra blanca

Podéis ir en paz.
¡Demos gracias a Dios! —respondían todos. Rodrigo no aguardaba más y, a paso ligero, abandonaba su sitio, el de la orilla derecha de un banco de madera teñido de años.
Ya se lo había dicho su madre cientos de veces:
Tienes que esperar a que D. Julián entre en la sacristía.
Pero, madre, si él ya nos dio permiso para marchar.

domingo, 27 de diciembre de 2015

Epigramas: 
Entre:
— "Vaya, se me cayó" y,
— "¡¿Quién puso eso ahí?!"
Hay una gran diferencia en el cómo deseas ser; y, para los demás, una gran diferencia en el con quién prefieren estar.