miércoles, 30 de octubre de 2013

La "no siesta"

¡Qué sueño! Si ya lo sabía yo: no me sienta nada bien trasnochar. Pero mereció la pena, ¡y tanto que si mereció! Fue divertido, sobre todo cuando se unió a nosotras aquel grupo. ¿Cómo se llamaba el fontanero…? ¡Qué rabia no acordarme! Tenía unos ojos preciosos, todo él era espectacular, de unas proporciones perfectas. ¿Cómo se llamaba…? ¡Fernando! ¡Eso es!, se llamaba Fernando, no debería haberlo olvidado, bien que bromeábamos cuando Isabel le empezó a hacer un estrecho marcaje: Isabel y Fernando; ¡caramba, qué coincidencia! Yo también quiero tener un grifo averiado.

viernes, 18 de octubre de 2013

Sigues vivo en mí

Hola, cariño:

He vuelto a casa y el giro de la llave me ha retorcido el alma.  Por un instante creí verte sentado en tu sillón favorito, levantar la vista y sonreír;  cerrabas el libro sujeto entre tus manos, te incorporabas, y avanzabas hacia mí para recibirme con tu abrazo y uno de tus besos apasionados.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Miedo a parar

Descendió del coche y recorrió los escasos metros, que le distanciaban de la puerta, con ese caminar que le distinguía: pisada firme, pasos cortos como si no tuviera prisa, y la cabeza adelantada como si desde su interior le emanaran deseos por llegar.

Saludó al policía de la puerta, quien le devolvió protocolariamente el saludo: –¡Buenos días, jefe!