¡Qué
sueño! Si ya lo sabía yo: no me sienta nada bien trasnochar. Pero mereció la
pena, ¡y tanto que si mereció! Fue divertido, sobre todo cuando se unió a
nosotras aquel grupo. ¿Cómo se llamaba el fontanero…? ¡Qué rabia no acordarme!
Tenía unos ojos preciosos, todo él era espectacular, de unas proporciones
perfectas. ¿Cómo se llamaba…? ¡Fernando! ¡Eso es!, se llamaba Fernando, no
debería haberlo olvidado, bien que bromeábamos cuando Isabel le empezó a hacer
un estrecho marcaje: Isabel y Fernando; ¡caramba, qué coincidencia! Yo también
quiero tener un grifo averiado.
On ne voit bien qu 'avec le cœur. L'essentiel est invisible pour les yeux.
(Antoine de Saint-Exupéry)
miércoles, 30 de octubre de 2013
viernes, 18 de octubre de 2013
Sigues vivo en mí
Hola,
cariño:
He
vuelto a casa y el giro de la llave me ha retorcido el alma. Por un instante creí verte sentado en tu
sillón favorito, levantar la vista y sonreír; cerrabas el libro sujeto entre tus manos, te
incorporabas, y avanzabas hacia mí para recibirme con tu abrazo y uno de tus
besos apasionados.
miércoles, 9 de octubre de 2013
Miedo a parar
Descendió
del coche y recorrió los escasos metros, que le distanciaban de la puerta, con ese
caminar que le distinguía: pisada firme, pasos cortos como si no tuviera prisa,
y la cabeza adelantada como si desde su interior le emanaran deseos por llegar.
Saludó
al policía de la puerta, quien le devolvió protocolariamente el saludo: –¡Buenos
días, jefe!
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