martes, 16 de junio de 2015

¿Y qué?

Y ya poco quedaba por decirnos, por eso callábamos tú y yo. Fueron varios los intentos, y entre tantos días en uno eras capaz de trenzar el viento, y en el siguiente el viento te estrellaba contra mí.
He luchado durante meses para ponerte frente a los ojos lo que cargabas a tus espaldas. Niegas su presencia y ella sigue ahí; no como crees que yo creo, pero sí como ella cree que sí.
Un día me suplicas ayuda para cerrar la puerta, y al siguiente la vuelves a abrir. Te dije que no te asomaras, pero te empeñaste en volver, en entrar y en traerla de nuevo a mí.

Que ella sufre, me dices. No me insultes. ¿Y qué?

No hay comentarios:

Publicar un comentario