martes, 16 de junio de 2015

¿Y qué?

Y ya poco quedaba por decirnos, por eso callábamos tú y yo. Fueron varios los intentos, y entre tantos días en uno eras capaz de trenzar el viento, y en el siguiente el viento te estrellaba contra mí.
He luchado durante meses para ponerte frente a los ojos lo que cargabas a tus espaldas. Niegas su presencia y ella sigue ahí; no como crees que yo creo, pero sí como ella cree que sí.
Un día me suplicas ayuda para cerrar la puerta, y al siguiente la vuelves a abrir. Te dije que no te asomaras, pero te empeñaste en volver, en entrar y en traerla de nuevo a mí.

Que ella sufre, me dices. No me insultes. ¿Y qué?

miércoles, 29 de abril de 2015

El último guisante

Con el tenedor persigo el último guisante que queda en mi plato, no parece aceptar su destino y se escabulle de cada intento de ser cazado. No, no es cierto, soy yo quien distraídamente juega con él.  Y es este juego el que me escabulle a mí y me evita de la reunión familiar. No tengo ningún interés en atender las conversaciones de siempre, absurdas y demenciales hace tiempo me disuadieron de intervenir.