Con esa fuerza que emana del impulso natural del deseo de venir a la vida.
¿Fue largo? Sí. ¿Fue doloroso? También. Sin embargo, no voy a caer en la trivialidad de decir que en cada dolor de aquella jornada, se demuestra el amor de una madre a un hijo.
Sí, es una de las primeras demostraciones de ese amor, otras siguieron a aquellas. Y tanto aquellas primeras de un 16 de Mayo de 1995 como, las que vinieron después, se van desvaneciendo para dar paso al hoy.
Hoy, sin dolores de parto, sin noches sin dormir, sigo queriéndote. Y no solo te quiero a ti por ser mi hijo, también, por ser cómo eres.
Quiero a mi hijo, como también quiero a la persona que se encuentra bajo ese título.
Espero que el tiempo pase, que cada año pueda verte crecer como persona. Espero que cada año pueda seguir sintiendo lo mismo, sentir que os quiero a ambos: a mi hijo y a ti, a ti y a mi hijo.
Feliz cumpleaños.
Sí, es una de las primeras demostraciones de ese amor, otras siguieron a aquellas. Y tanto aquellas primeras de un 16 de Mayo de 1995 como, las que vinieron después, se van desvaneciendo para dar paso al hoy.
Hoy, sin dolores de parto, sin noches sin dormir, sigo queriéndote. Y no solo te quiero a ti por ser mi hijo, también, por ser cómo eres.
Quiero a mi hijo, como también quiero a la persona que se encuentra bajo ese título.
Espero que el tiempo pase, que cada año pueda verte crecer como persona. Espero que cada año pueda seguir sintiendo lo mismo, sentir que os quiero a ambos: a mi hijo y a ti, a ti y a mi hijo.
Feliz cumpleaños.
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