Suena el despertador.
Podría serlo, pero no lo es. No es un día cualquiera, aunque su comienzo sea como el de cualquier día.
Viste sus pantalones vaqueros y su camisa a cuadros. Calza sus zapatos. Está listo para su trabajo, listo para caminar.
Ese caminar desenfadado de quien no se deja invadir por ninguna pena. Optimista, alegre, y hoy... sí, hoy también joven.
Porque hoy, hoy que cumple su medio siglo de vida, sigue sintiéndose joven, joven porque su espíritu así se lo dicta.
Con toda una experiencia a sus espaldas, con mucho que contar pero también con mucho que avanzar. No deteniéndose, ambicioso aspirante a completar más su vida cada día.
En búsqueda de risas, de ilusiones, y sobre todo de pasiones. Con dos vidas en una porque una sola, un día, dejó de serle suficiente.
Generoso, romántico, cariñoso, deseoso de ser complacido, deseoso de recibir querer. Ese otro querer. Ese querer distinto.
Adolescente a los 50 soñando vivir, vivir soñando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario