Esta noche he dormido fatal.
Tuve calor y me visitó un mosquito.
Empecé con ese debate
interno en duermevela: ¿se irá? sí, seguro que se va y no tengo que
levantarme, porque... no tengo fuerzas para levantarme, seguro, seguro
que se va.
Así durante un minuto, otro, una hora...
Abres un ojo, ves
luz de fondo y dices: ¡joder, y el niño aún levantado! ¿seguirá en el
jardín?
Ello te provoca más pereza para levantarte, te imaginas
el salón abierto, la luz del jardín
encendida, y tú paseándote en busca del insecticida y a la vista de
todos con el traje de noche...
El mosquito ataca de nuevo. ¡"Cagoen"...!
Me
levanto y descubro que el niño no está fuera, está en el ático
jugándose un partido de baloncesto en la play. ¡Joderrrr que son las
2.30!
Bajas, quitas alarma, coges el arma, pones alarma, subes,
disparas, el mosquito huye, en su huida entra al
baño, ¡te tengo tío!. Cierro la puerta del baño, caigo a plomo en la
cama. Y mañana ¿quién va a tener fuerzas para ir al gimnasio? Sigue el
calor. Cinco de la madrugada. Decidido, retraso la hora de la alarma del
despertador. ¡Qué asco de calor! ¡qué asco de mosquitos!
¡qué asco de madrugar! pero bien, hoy es martes, de hoy no pasa, de hoy
no pasa que los euromillones se acuerden de mí.
Ja ja ja ja. Me encanta. Es genial.
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