martes, 26 de junio de 2012

El mosquito (26 junio 2012)

Esta noche he dormido fatal.



Tuve calor y me visitó un mosquito.

Empecé con ese debate interno en duermevela: ¿se irá? sí, seguro que se va y no tengo que levantarme, porque... no tengo fuerzas para levantarme, seguro, seguro que se va.

Así durante un minuto, otro, una hora...

Abres un ojo, ves luz de fondo y dices: ¡joder, y el niño aún levantado! ¿seguirá en el jardín?

Ello te provoca más pereza para levantarte, te imaginas el salón abierto, la luz del jardín encendida, y tú paseándote en busca del insecticida y a la vista de todos con el traje de noche...

El mosquito ataca de nuevo. ¡"Cagoen"...!

Me levanto y descubro que el niño no está fuera, está en el ático jugándose un partido de baloncesto en la play. ¡Joderrrr que son las 2.30!

Bajas, quitas alarma, coges el arma, pones alarma, subes, disparas, el mosquito huye, en su huida entra al baño, ¡te tengo tío!. Cierro la puerta del baño, caigo a plomo en la cama. Y mañana ¿quién va a tener fuerzas para ir al gimnasio? Sigue el calor. Cinco de la madrugada. Decidido, retraso la hora de la alarma del despertador. ¡Qué asco de calor! ¡qué asco de mosquitos! ¡qué asco de madrugar! pero bien, hoy es martes, de hoy no pasa, de hoy no pasa que los euromillones se acuerden de mí.

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