jueves, 19 de septiembre de 2013

Felicidades, mi niña

Felicidades, mi niña. Es inevitable, siempre serás “mi niña”; es lo que tenemos las madres, que aunque os veamos crecer y madurar, siempre seréis nuestras niñas.



Atrás quedó aquella peque de algo de más de tres kilos, tu carita y la alegría con la que te recibí cuando te pusieron encima de mí. Por un tiempo fuimos inseparables, permanecía cerca de ti atenta a tu reclamo; ahora ya no me necesitas cada tres horas, ¡menos mal!

Por aquel entonces, en muy poco tiempo, tu cuerpo crecía y tu mente aprendía. Hoy veo cómo en estos últimos meses has madurado; se diría que en este 19 de septiembre no cumples solo un año más, ¡es tanto lo que has avanzado!

Espero que ya no te pares, que sigas con esa confianza en ti que has desarrollado; que animada por tus logros nada te detenga hacia tus objetivos. Nunca te rindas ni nunca creas que ya lo tienes o lo sabes todo, sigue receptiva y atenta a lo que puedes aprender de lo que acontece en tu vida, acepta todo lo que tu familia, tus amigos, tus compañeros, tus profesores, y después tus superiores pueden enriquecer tu vida. No lo menosprecies. Acepta igual que das, sé generosa pero también humilde para recibir.

Estrenas edad, un buen momento para pararte unos minutos, mirar el camino que tienes por delante, respirar profundo y reanudar el caminar; primero un paso, luego el otro, y otro, y otro…, y así, paso a paso, llegarás.

En tu camino serás tú y solo tú la que avanzarás pero nunca en soledad, a un lado y a otro verás a todos los que te quieren y entre ellos siempre estaré yo, porque inevitablemente, tú siempre serás “mi niña”.

Dieciséis años, años estupendos que quiero celebrar contigo, así pues, ahora mira dentro del sobre y… espero que te guste.

Te quiero.

Mamá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario